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08/04/2009
La Semana Santa vuelve a reflejar la diversidad de los municipios de la Sierra Oeste

Además de las típicas actividades religiosas, entre las 18 localidades que integran el Consorcio Turístico de la Sierra Oeste hay algunas que mantienen curiosos ritos como Robledo de Chavela, Villamanta o Villamantilla, mientras otras optan por las romerías, como Villa del Prado, Cadalso de los Vidrios y San Martín de Valdeiglesias y algunas llevan a cabo representaciones vivientes del Vía Crucis, como Chapinería.

Si en el terreno festivo se manifiesta siempre con viveza la variedad de los pueblos de la comarca, es en Semana Santa cuando esta característica adquiere su mayor evidencia. Teniendo como tienen estas fechas un profundo sentido religioso hay varios municipios que se desmarcan con actividades ciertamente curiosas y de alto valor simbólico como la suelta de pájaros por parte de los niños el Domingo de Resurrección en Villamanta, con una versión propia con golondrinas en la vecina Villamantilla, donde además el día anterior los quintos se encargan de la corta y puesta del "Mayo" en la plaza, así como de la recogida de las citadas aves para el acto central de la jornada posterior.

En Robledo de Chavela las celebraciones en torno a la muerte de Cristo tienen una relevancia especial sobre todo en dos casos: la procesión de la Virgen de los Dolores y la fiesta del Judas el Domingo de Resurrección. En la procesión, en la que participa todo el pueblo, son los jóvenes y las mujeres los que se encargan de los cánticos cada una de las nueve veces que suenan las campanas, las mismas ocasiones en las que se para la comitiva y se recogen piedras que luego se lanzarán a los tejados en busca de buena suerte, en lo que constituye un ingrediente de superstición profana dentro de una ceremonia religiosa de gran calado para los creyentes. Pero donde el lado festivo adquiere más importancia es en la fiesta del Judas, cuando los quintos hacen un muñeco que representa al personaje que ha sido más popular durante el año y lo atan a un pino de gran altura que se ubica en la plaza. Un entramado de palos sostiene en lo más alto cántaros con caramelos y confetis que se derraman sobre los asistentes tras ser golpeados. Algunas palomas salen volando de los cántaros rotos en recuerdo de una tradición que, por fortuna, ya ha dejado de estar vigente en la que se encerraban otros animales que caían al vacío al quebrarse los recipientes de barro por los golpes. Las rondas de canciones galantes de los jóvenes a sus novias y madres se prolongan hasta el mediodía siguiente, cuando tras el encuentro de Cristo resucitado y la Virgen, tiene lugar la comida de corderos y cabritos.

También el Domingo de Resurrección Fresnedillas de la Oliva cuenta con su propio festejo, particularizando el encuentro entre Cristo resucitado, al que sigue la procesión de hombres y la Virgen que lidera a las mujeres, a la que se le quita el luto, escenficando la alegría por la vuelta a la vida de su hijo.

Por su parte, el Lunes de Pascua se celebran la romería de la Caridad en Villa del Prado, la de la Virgen de la Nueva en San Martín de Valdeiglesias y la de Cadalso de los Vidrios en Peña Muñana. En la primera, la comida campestre cuenta con los panecillos bendecidos en la ermita de La Poveda, mientras que la segunda tiene lugar en el pinar de la ermita y la última en el mencionado paraje. En San Martín de Valdeiglesias y Cadalso de los Vidrios es típica la degustación del Hornazo, un bollo con huevos cocidos.

El amplio abanico de posibilidades de las celebraciones de la Semana Santa tiene otra expresión en la representación del Vía Crucis el Viernes Santo por la mañana en Chapinería, con la prolongación de la procesión del silencio en la que las mujeres visten con la tradicional mantilla, a los sones de la Banda de Tambores y Cornetas. Las participantes de las procesiones en otra localidad, Colmenar del Arroyo, también deben llevar la típica vestimenta femenina de la Semana Santa.  

Localidades como Zarzalejo se han adelantado a las celebraciones al situar el Domingo de Ramos su conocido Día de la Tortilla, una salida al campo en parajes como los molinos de Santos Ventura o Los Castaños, próximos a Entrecabezas, en el que se alterna el disfrute gastronómico y las sensaciones placenteras de un entorno natural de privilegio.

En Cenicientos esperan hasta el domingo siguiente al de Resurrección para disfrutar con la romería del Día de la Nava en el paraje del Hoyo que incluye la comida correspondiente y el broche final del arroz con leche casero.

Finalmente, son mayoría los pueblos de la Sierra Oeste que viven estas jornadas siguiendo las directrices de las celebraciones religiosas, en las que se reviven los momentos más dolorosos de la vida de Cristo, junto a los gozosos de la Resurrección con misas y procesiones en las que los creyentes vuelcan toda su devoción. Algunos ejemplos de ello son Villanueva de Perales y Robledondo, núcleo de Santa María de la Alameda.

 

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