Cenicientos

En el extremo más occidental de la Sierra Oeste se encuentra Cenicientos, localidad con vocación comercial que ha mantenido buenas relaciones con los municipios vecinos y ha sabido avanzar por los caminos de la prosperidad discreta pero decididamente hasta llegar a un siglo XXI que le espera repleto de buenas perspectivas. Pasado y experiencia, simbolizados en su Piedra Escrita, se mezclan con los planteamientos más actuales que se dirigen a proyectar al exterior lo mejor de sus productos.

Un poco de historia

La Piedra Escrita, construida entre los siglos II y III de nuestra era, fue un santuario dedicado a la diosa Diana y es la referencia más recurrente para explicar el origen del municipio. No obstante, hay opiniones que disienten de la idea de que el nacimiento de Cenicientos se produjo durante la dominación romana para situarla en época visigoda, por la necrópolis de esta procedencia que hay en el término. También hay opciones que la ubican en plena Reconquista, lo que da además, pábulo a la leyenda sobre el nombre de la localidad. "Con cien y cientos puede contar su majestad" se cuenta que dijo el alcalde cuando el monarca le preguntó si podía aportar cien lanzas. Al margen de leyendas, lo cierto es que es más factible atribuir al color del paisaje el topónimo de la Villa.

Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla y valido de Juan II, tuvo entre sus propiedades a Cenicientos, incluida en el Señorío de Escalona. La imponente iglesia de San Esteban Protomártir se construyó a caballo entre los siglos XV y XVI y ha sido desde entonces el monumento gótico por excelencia asociado al municipio. Las dos epidemias de peste ocurridas a finales del XVI y principios del XVII, especialmente la segunda, castigaron con saña a Cenicientos, llevándose por delante a más de 1.000 de sus vecinos. Le sigue a esta tragedia un siglo de esplendor debido a la vinculación de la localidad con tierras de Toledo y a las relaciones comerciales con otras del sur como Talavera de la Reina. Esta época floreciente nos ha legado caminos históricos como el Cordel de San Juan, que recorre el sur del término o el antiguo camino de Escalona. Durante la siguiente centuria la agricultura, la ganadería y los molinos harineros son la principal fuente de sus recursos hasta llegar a un XIX en el que el municipio pasa a formar parte de la provincia de Madrid y la producción y el comercio de vino, aceite, embutidos y harina copa prácticamente todo el quehacer económico de Cenicientos. Fueron tiempos en los que gentes como el abuelo del historiador Claudio Sánchez Albornoz recalaron por estos pagos buscando la riqueza en las minas e hicieron un guiño al destino prosperando finalmente en el sector agrícola.

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Festivales y Tradiciones

Cenicientos estrena su agenda de fiestas en febrero con el Carnaval que cuenta en cada edición con una participación creciente por parte de los vecinos. Dando un giro al concepto de lo festivo, el domingo siguiente al de Resurrección tiene lugar el Día de la Nava, una romería en la que los participantes se trasladan a pie hasta el Hoyo, donde se celebra una comida que tiene como postre un tradicional arroz con leche de factura casera.

El segundo fin de semana de agosto arranca la Semana Cultural con la actuación de la Banda municipal y el grupo folk Raíces, que apuntan ya los contenidos de estos días en los que la música pasa a ocupar el primer plano del ocio local. Floclore, bandas de música, orquestas, artesanía y gastronomía van de la mano a lo largo de estas jornadas para cocinar un catálogo de actividades que se repite año tras año y al que se suman otras propuestas típicas del verano.

La afición taurina de Cenicientos se sustancia en las fiestas patronales que se desarrollan del 13 al 17 de agosto en honor a la Virgen del Roble. El primer día se sucede el pregón, la novena, el curioso rito de la quema del árbol a la puerta de la iglesia y los fuegos artificiales que abren paso a unas jornadas en las que el toro adquiere un decidido protagonismo, por la mañana con el reconocimiento de las reses en chiqueros y, por la tarde, con los correspondientes festejos taurinos.

La noche del 12 de septiembre es la señalada para el paseo de los vecinos hasta la localidad abulense de El Tiemblo para visitar a San Antonio de Padua, en un prolongado y tradicional recorrido con sentido tono religioso.

La Vendimia, con la pisada de uvas, es el motivo central de la fiesta de la Vendimia el primer fin de semana de octubre, en una demostración festiva única en la comarca en la que abundan los pueblos con dedicación vitivinícola.

La última fiesta local del año en Cenicientos es la de San Esteban, el día 26 de diciembre, en medio de las celebraciones navideñas de marcado carácter familiar que a menudo se intercambia por la de San Isidro el 15 de mayo.

Patrimonio Cultural

Monumentos e historia forman una trama bien hilada en Cenicientos y hablando de la segunda surge la Piedra Escrita y la iglesia de San Esteban y refiriéndonos a los primeros, ambos son de obligada referencia.

La nave del templo, dividida en cuatro arcos, es una pieza arquitectónica de gran belleza. La torre, la pila bautismal y el copón encargado a un orfebre alemán por el emperador Carlos V son elementos que ayudan a dar empaque y atractivo al conjunto gótico, declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid. Al lado de la iglesia, la llamada Casa del Cura cuenta con muros de piedra con frontón y dinteles de ladrillo.

La ermita de Nuestra Señora la Virgen del Roble es una construcción del siglo XV con una entrada con pórtico y una espadaña, y ha sido reconstruida. Muy cerca, a una cruz de hierro del XII se le atribuye ser una de las estaciones del antiguo Via Crucis.

Construcción religiosa podría considerarse también el monolito romano de la Piedra Escrita, al estar dedicado a la diosa Diana. Tiene grabadas tres figuras humanas y dos animales y está rodeado de tumbas excavadas en las rocas que llevan a plantear la existencia de un asentamiento visigodo en la zona.

Entre los restos que existen en el municipio hay un ejemplo típico de arquitectura civil romana. Un puente con arco de medio punto, además de ruinas de molinos, escasamente conservadas. Un contrapunto histórico a estos vestigios lo constituye la contemporánea Cabeza de toro del escultor Arenillas Cabaña que pretende dar fe de la afición taurina de los vecinos de Cenicientos. La huella personal y familiar de Sánchez Albornoz puede rastrearse en la Casa del Minero que, aunque está en una finca particular, puede verse desde lejos.

Patrimonio Natural

No nada falta la localidad de recursos naturales, de los que pasamos a destacar algunos de ellos. La Peña de Cenicientos, con dos cumbres, la Grande y la Chica-ésta a su vez con dos pequeñas elevaciones-, es el techo del municipio con 1.252 metros de altura y da paso a las estribaciones de la sierra de Gredos. Espacio natural catalogado, la Peña de Cenicientos ofrece la particularidad geológica de su paisaje berrocal formado por bolos graníticos. Está cubierta por vegetación de distintos tipos de pinos, así como matorrales de jara, cantueso y tomillos, entre otros.

Le sigue en altitud la Sierra de la Higuera, ubicada al sur, sobre la que se encuentra la Dehesa del Encinar de la Parra, con importante valor en flora y fauna. Además de encinas incluye alcornoques y pinos, y ya en lo arquitectónico, un cenador renacentista del siglo XVI.

En relación a la hidrología hay en el término municipal tres cauces destacables: el arroyo del Juncal y  los de Cantarranas y Morales del Pasajo, que desembocan en el Alberche. Un pequeño pantano, conocido como La Alberca es el resultado del embalsamiento del arroyo de la Huerta, en un área próxima a la Peña de Cenicientos.

De su floreciente pasado ganadero la localidad de la Sierra Oeste conserva la Colada del Camino Real de Escalona y el Cordel de San Juan.

Sitios de Interés

Iglesia parroquial de San Esteban Protomártir

Edificio Gótico construido a finales del siglo XV o comienzos del S-XVI. Declarado en el año 1983 bien de Interés Cultural.
El edificio se compone de un cuerpo principal alargado al que se adosa, siguiendo la orientación canónica, una cabecera poligonal a oriente y una torre cuadrada a los pies.


El alzado y los muros de sillería se rematan con una cornisa de bolas, presentando una mayor altura los del presbiterio cuya cubierta sobresale por encima de la nave. En el centro de está última se abre la portada principal, y protegida por un arco de medio punto.
La torre se sitúa centrada en la cara occidental y presenta tres cuerpos superpuestos separados por pequeñas cornisas voladas. Sobre el campanario se levanta una pequeña espadaña con un único arco.


El interior del edificio presenta una sola nave iluminada por siete ventanas ojivales , cinco en la nave central y dos en la cabecera.
Esta nave se divide transversalmente por cuatro arcos diafragmáticos en ojival, que solamente se remite en la Comunidad de Madrid en la Iglesia de Titulcia.
Se desconoce el nombre de los autores del edificio. Por un inventario de 1706 sabemos que había además otros cuatro altares laterales.
Entre los objetos de culto que se conservaban en la Sacristía se incluían lienzos, tres cruces: una gótica de plata, una de nogal y ébano y otra de bronce, sin contar un crucifico de ébano y marfil. De todos estos objetos hoy en día no se conservan mas que un copón dorado encargado por el Emperador Carlos V a un orfebre alemán.

Ermita de Nuestra Señora Virgen del Roble

Construida en el siglo XV y sometida a continuas reconstrucciones, la ultima en el siglo XX, está consagrada a la Virgen del Roble, patrona de Cenicientos , donde permanece su imagen durante todo el año.

Edificada en sillería, presentaba tres naves cubiertas con bóvedas separadas por arquerías sobre columnas cerrándose el crucero con un cimborrio. Tiene una entrada protegida por un pórtico con tres vanos y el conjunto se remata por una espadaña con dos huecos situada entre bolas herrerianas y coronado con un frontón

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