Aldea del Fresno

La localidad sigue cumpliendo con una de sus características más peculiares, la de ser un histórico cruce de caminos, que en la versión siglo XXI significa ser ejemplo de multiculturalidad al acoger el mayor porcentaje de población extranjera de toda la Comunidad de Madrid. Desde siempre hasta ahora, Fresnedillas de la Oliva trata de avanzar, al tiempo que se preocupa de conservar aquello que la ha hecho singular a lo largo de su historia. Y en ese capítulo cuenta con uno de sus mejores logros: la pervivencia de la Fiesta de la Vaquilla, uno de los hitos tradicionales más singulares y mejor conservados del país.

Un poco de historia

Fresnos y olivos dieron sombra a numerosos pobladores en lo que en la actualidad es el término de Fresnedillas de la Oliva y, de hecho, hay pruebas materiales de su presencia en sucesivas épocas históricas: prerromana, romana, visigoda y árabe. Los caminos a Zarzalejo, a San Martín de Valdeiglesias, el Cordel del Puente de San Juan, el camino de los Arrieros o el de los Vinateros convergen en esta localidad que junto a otras 17 de la comarca conforma el Consorcio Turístico de la Sierra Oeste, confirmando el calificativo de cruce de caminos que le ha sido asignado. El municipio, como muchos de sus vecinos, asocia su origen a la reconquista y a su pertenencia a la Comunidad y Tierra de la Ciudad de Segovia y al Sexmo de Casarrubios. Los sucesivos monarcas hispanos hasta Carlos III han elegido a Fresnedillas de la Oliva como emplazamiento ideal de sus cacerías. Y en el terreno de la política, la localidad se sumó a la sublevación de los Comuneros en 1520, lo que una vez superada la revuelta popular, le costaría cantidades de dinero importantes a su población en concepto de multas. Bien entrado el siglo XVIII logra el título de Villa para en 1833, merced a los cambios territoriales impulsados por Javier de Burgos, pasar a ser parte de la provincia de Madrid.

Monumentos como el Palacio Real de Madrid, San Francisco el Grande o el edificio de Correos han contado con el granito berroqueño de sus canteras. Fresnedillas de la Oliva experimentó en la primera parte del siglo XX un importante crecimiento demográfico que forzó la realización de importantes infraestructuras y dependencias educacionales, sanitarias y administrativas.

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Festivales y Tradiciones

Es en este apartado del relato sobre las riquezas de Fresnedillas de la Oliva donde encontramos una de las más renombradas de la localidad, la Fiesta de la Vaquilla que, además, estrena la lista anual de celebraciones locales el 20 de enero, día de San Sebastián. Es uno de los festejos populares que mejor se conserva en la región, en el que el uso de cencerros y zumbas está íntimamente asociado a la actividad ganadera de la localidad. La captura y el sacrificio simbólico de la vaquilla es el eje central de la fiesta en la que los jóvenes son los protagonistas principales, ataviados con las características ropas multicolores, personificando a los judíos o motilones. El reto a la autoridad, representada por el alcalde y el alguacil -también vestidos de forma muy peculiar-, se hace espectáculo con la persecución de la vaquilla que trata de cornearlos. El escribano y la hilandera o guarrona, que se encargan de recaudar, completan el elenco de personajes de la fiesta que se prolonga durante la noche hasta la muerte ficticia del animal, representado por uno de los mozos. Festejo masculino por excelencia, en la Fiesta de la Vaquilla no participan de forma activa las mujeres.

 

El acto más representativo de la Semana Santa en Fresnedillas es la procesión del Encuentro el Domingo de Resurrección, en la que las comitivas de mujeres -con la Virgen- y de hombres- con Jesucristo resucitado- se encuentran en la Plaza Consistorial.

San Bartolomé Apóstol es el centro de la veneración vecinal en las fiestas patronales de verano que comienzan el 24 de agosto en el municipio, en las que se combinan las actividades religiosas y de ocio. Menos de un mes más tarde, el 14 de septiembre, es el día de la Exaltación de la Santa Cruz en el que la Cofradía de la Hermandad del Cristo de la Sangre se hace cargo de la organización de la diana floreada, la misa, la procesión y el reparto de limonada y bizcochos, que son los máximos referentes de la jornada festiva.

El 1 de noviembre, dia de Todos los Santos, Fresnedillas de la Oliva se suma a la elaboración de los "puches" con harina, lecha, azúcar, etc., dulces típicos de la zona.

Y el 31 de diciembre, la localidad se despide del año con la fiesta de los quintos, el llamado "día de la leña", que incluye la recogida de la madera, su carga y descarga y la preparación de la hoguera, en la actualidad con un sentido mucho menos competitivo que el que tuvo tradicionalmente. En las celebraciones religiosas navideñas, el municipio se distingue con los cánticos en latín y la compañía de la rondalla local. 

Patrimonio Cultural

La iglesia de San Bartolomé, construida en el siglo XVI, constituye el elemento patrimonial de mayor entidad. Con una sola nave con muros de mampostería, un arco de medio punto, cuenta con un coro sustentado por dos columnas del XVII, mientras en el exterior tiene dos puertas adinteladas, destacando su sólida sillería reforzada con contrafuertes y una espadaña de dos cuerpos y tejado a dos aguas.

Los fortines de la Guerra Civil, de los que el municipio cuenta con varios ejemplos, están situados en fincas particulares y están en buenas condiciones de conservación. La estructura tipo de estas edificaciones militares consta de una planta circular de la que parten corredores también abovedados que acceden a pequeños recintos circulares que emergen al exterior en forma de nidos de ametralladoras. De la misma forma existen en el término, en las afueras y cercanas a las vías de comunicación, distintas construcciones agropecuarias de los siglos XIX y XX utilizados como establos, corrales y pajares, que tienen unas características muy definidas que las preservan de las condiciones climatológicas adversas. También en las afueras de la localidad se encuentran los restos del antiguo poblado de San Bartolomé, del siglo XIV.

Fresnedillas destaca por constituir un conjunto urbano rural  con edificaciones características de finales del siglo XIX y principios del XX.

Patrimonio Natural

Peña Caballera, Cerro Roblazos y Alto de la Cabezuela son tres elevaciones que cuentan con más de 900 metros de altitud, dentro de un paisaje suave y poco escarpado del que dispone el municipio de la Sierra Oeste. Si bien hay un grupo importante de arroyos como el del Teniente, San Bartolomé, la Barrera, la Moraleja o el de la Yunta, la mayoría de los cauces que atraviesan el término municipal tienen poco caudal y desembocan en el último arroyo citado, que es afluente del río Perales. El Cordel del Puente de San Juan es la única vía pecuaria en el territorio local. Varios manantiales y caños cierran el recuento de riquezas hidrológicas de Fresnedillas de la Oliva. Los encinares típicos del ecosistema de la zona dieron paso en el pasado, merced a la intensa dedicación ganadera local, a la presencia de abundantes pastos, además de arbustos como la jara, la retama o el cantueso. Pinares de pino negral y piñonero se encuentran asimismo en las cercanías del arroyo de las Chorreras, en cuyas riberas se topa el paseante con fresnos, sauces y rosáceas.

En la Dehesa de Navalquejigo, ejemplo de bosque de llanura, se produce la transición entre el encinar y la dehesa mixta y en ella se hallan rapaces y pequeños mamíferos además de melojos, quejigos y fresnos, así como varios ejemplares de alcornoques centenarios y pinos piñoneros y negrales. Esta Dehesa pertenece desde el siglo XVIII al término municipal de Zarzalejo tras la compra por parte de sus vecinos y es un espacio natural catalogado por la Comunidad de Madrid en la Ley Forestal de 1995.

Sitios de Interés

Iglesia parroquial de San Bartolomé

Situada a la entrada del pueblo, en el cruce de las carreteras de Navalagamella a Robledo de Chavela y la de Zarzalejo hacia Colmenar del Arroyo. Es sin duda el edificio más singular de Fresnedillas, ubicado en la zona noroeste del casco urbano. Su construcción data del siglo XVI y consta de una única nave con muros de mampostería, un arco de medio punto y cubierta de madera oculta por un sencillo cielo raso; tiene además un coro alto sustentado por dos columnas del siglo XVII. En el exterior, con dos portadas adinteladas, destaca su sólida fábrica de sillería reforzada por contrafuertes y la espadaña de dos cuerpos, rematada con tejadillo a dos aguas.

Fortines

Existen varios fortines, edificaciones militares de la Guerra Civil, situados en propiedades particulares, se conservan perfectamente. Se encuentran en la M-521, en las cercanías del cementerio y en la M-532, km 5,8. la estructura de estas construcciones consiste en un espacio principal de planta circular abovedada, de él parten unos corredores igualmente abovedados que permiten acceder a un conjunto de pequeños recintos circulares de escasa altura, algunos de los cuales, al igual que el distribuidor principal, se encuentran iluminados cenitalmente. Estos receptáculos secundarios emergen al exterior en forma de "nidos de ametralladora"

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