Pelayos de la Presa

El Monasterio Cisterciense de Santa María la Real de Valdeiglesias ha marcado la historia de Pelayos de la Presa desde el inicio de su historia como municipio, mientras en tiempos modernos es el pantano de San Juan el que ha dado el carácter turístico, dinámico y de progreso en el que se ha movido durante las últimas décadas la localidad menor en superficie de las 18 que conforman el Consorcio Turístico Sierra Oeste.

Un poco de historia

Las pinturas rupestres halladas en la zona de La Enfermería delatan la presencia de pobladores en épocas prehistóricas. Posteriormente se barajan dos hipótesis. La primera asegura la presencia humana en el término en tiempos de los visigodos, concretamente en vida del noble Teodomiro, en el siglo VIII, cuando se fundaron los primeros eremitorios, mientras la segunda defiende el nacimiento del núcleo a comienzos del siglo XIII, cerca de la ermita de San Pelayo, de la que pudo tomar la primera parte del nombre. El apellido se refiere al arroyo de la presa que había en sus proximidades. Una importante población religiosa se estableció en la zona en la Edad Media en los denominados eremitorios que se unifican en el reinado de Alfonso VII en torno al abad Guillermo y al monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. Desde el siglo XII al XVII se prolongó la construcción de la sede de la docena de eremitorios del valle, lo que es patente en los diferentes estilos que se han plasmado en su estructura. En el siglo XV don Álvaro de Luna se hace con la propiedad del señorío, que en esa misma centuria pasa a depender de la Casa del Infantado para un siglo más tarde Carlos I separe el término de Pelayos para su venta al Marqués de la Nava, en cuyas manos se mantuvo hasta 1833. Los monjes tuvieron que abandonar el monasterio dos años más tarde, al subastarse muchas de sus tierras a consecuencia de la entrada en vigor de la Desamortización de Mendizábal. Una serie de incendios terminaron por destruir el edificio del que sólo quedaron en pie sus muros a finales del XIX. Por fortuna, unos años antes Isabel II había ordenado el traslado de la sillería del coro, tallada en nogal por Rafael de León, a la catedral de Murcia, donde hoy permanece como una de sus piezas de gran valor artístico.

Pelayos de la Presa es otra de las localidades de la Sierra Oeste a las que la Guerra Civil privó de disfrutar de su línea férrea a pesar de haber dado sus primeros pasos la instalación ferroviaria correspondiente antes del conflicto armado.

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Festivales y Tradiciones

Como es frecuente en la comarca, ciertas celebraciones religiosas van acompañadas de deleites gastronómicos, lo que sucede nada más comenzar el año en Pelayos de la Presa, el 5 de enero, con la representación del belén viviente, a la que le sigue la degustación de bizcocho y chocolate, así como gachas por parte de los vecinos. 

El triduo en honor a San Blas, santo de gran predicamento también en la zona, tiene lugar los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero, en un aperitivo que da paso a la celebración de las fiestas patronales, a partir del día 2 de febrero, con variedad de oferta lúdica de música, teatro, concursos y bailes populares, amén de la tradicional hoguera de la Candelaria, que acostumbra asimismo a ir junto al santo protector de la garganta. La llamada popularmente como "fiesta de las candelas" tiene un fondo de purificación y rito de esperanza al quemarse junto a los objetos viejos todo lo malo acaecido hasta ese momento. El 3 de febrero es la fiesta de san Blas Grande con celebraciones religiosas y profanas que no renuncian a ser rematadas con el correspondiente ágape, esta vez consistente en bollos típicos y vino a cargo del Ayuntamiento. San Blas Chico, el día 4 de febrero, es responsabilidad de la Hermandad, que reparte pan bendecido, además de más bollos y vino, en unos actos en los que la música, el baile y los juegos infantiles invaden el municipio hasta la madrugada.

Como colofón a un mes especialmente festivo en Pelayos de la Presa, los Carnavales van ganando adeptos en cada una de sus ediciones, siguiendo el esquema tradicional de disfraces, concursos, pasacalles y bailes.

Repite San Blas como protagonista el último sábado de mayo, en la romería que se celebra desde 1994, en la que se combinan diversión y devoción y, cómo no, el buen yantar en los "ranchos".

Atentos a uno de los recursos más notables del municipio, los vecinos de Pelayos de la Presa celebran el primer sábado de agosto el Día del Turista, en homenaje a los miles de visitantes que pasan cada año por sus dominios. Y el primer fin de semana de agosto supone el pistoletazo de salida de la Semana Cultural, en la que se deja espacio para las manifestaciones folclóricas de los pueblos vecinos.

A Nuestra Señora la Virgen de la Asunción le corresponden los homenajes de las fiestas que tienen lugar del 14 al 17 de agosto, con un programa en el que se incluyen los festejos taurinos -además del peculiar juego con vaquilla en la barra que se instala en el centro de la plaza-  como una parte esencial de las celebraciones patronales.

La caldereta que ofrece el Ayuntamiento a todos los vecinos y visitantes el último domingo de agosto, como despedida del verano, sirve de broche a la lista de fiestas más destacadas de Pelayos de la Presa.

Patrimonio Cultural

Sin lugar a ninguna duda, el patrimonio monumental del municipio deja su puesto de honor al Monasterio cisterciense de Santa María La Real de Valdeigleisas, que forma parte del Catálogo de Bienes Protegidos de la Comunidad de Madrid. El estilo románico-mudejar de finales del siglo XII y principios del XIII se mantiene en los muros del crucero y la nave de la iglesia, mientras en la cabecera pervive el románico cisterciense del XIII, el gótico isabelino de finales del XV encastró su estructura en los muros primigenios de la construcción. Al gótico de la primera mitad de la siguiente centuria corresponden dependencias como el claustro, la sala capitular o la sacristía, en tanto que el gótico del segundo tercio del XVI dejó su impronta en la capilla funeraria y el coro alto. La ampliación posterior es de estilo renacentista, siguiendo el modelo de El Escorial. La torre del campanario del 1559 -restaurada en 1988- es de la misma época que un claustro inacabado que se halla cerca y cuyos huecos fueron cegados de mampostería. El Barroco aportó al Monasterio su fachada en forma de retablo. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1983, actualmente tiene una parte restaurada y otra que espera serlo pronto.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción añade más elementos arquitectónicos del XVI y el XVII a la nómina monumental de Pelayos de la Presa, al tiempo que el nuevo edificio del Ayuntamiento, levantado en 1995 supone el contrapunto de modernidad en el conjunto patrimonial del municipio.

Patrimonio Natural

En el apartado de recursos naturales y turísticos no existen tampoco muchos titubeos a la hora de afirmar que el embalse de San Juan es una de las principales referencias de Pelayos de la Presa y de la vecina San Martín de Valdeiglesias. La gran concentración acuífera está rodeada de numerosos pinares y gargantas a través de las que fluye el río Alberche.

Hábitat de aves, peces y mamíferos como la nutria, el pantano de San Juan, sobre todo el paraje denominado El Muro, es paralelamente lugar de cita obligada para los amantes de los deportes naúticos.

El Cerro de San Esteban, con 794 metros,  que los vecinos conocen por "La Mira" ofrece la posibilidad de poder divisar una panorámica única del paisaje de altura y agua que ofrece la zona. Precisamente en la ladera de este cerro se encuentran los restos prehistóricos de La Enfermería, uno de los yacimientos de arte rupestre más concentrados de la región. Aparte de la Loma de las Mucas, con encinares, retamas y jarales, el resto del término a excepción del área urbanizada, ofrece un perfil de cultivos de secano y pastos.

En el ámbito de la geología, la localidad de la Sierra Oeste dispone de conos de deyección y terrazas debido al encajonamiento del arroyo Molino de la Presa, mientras en el capítulo de vías pecuarias, únicamente la Colada del Camino de Madrid surca su término municipal.

Sitios de Interés

Fuente de piedra

Antiguamente era un cadalso y aún conserva la picota. Al lado de esta fuente existía un foso en el que arrojaban a los ajusticiados. La fecha tallada en su piedra, 1918, hace referencia a la construcción del Ayuntamiento viejo y no a la de la fuente.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Construida en el siglo XVI, está formada por dos naves y un arco triunfal. Se puede contemplar un arco gótico en la sacristía, la espadaña y los pórticos laterales; estos dos últimos del siglo XVII.
Junto a la Iglesia encontramos el cruceiro de San Blas, construido en el 2002 en conmemoración de la fundación de esta hermandad hace 500 años

Consorcio Sierra Oeste de Madrid

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