Santa María de la Alameda

La dispersión del término y su elevada ubicación aportan datos para explicar sólo algunas peculiaridades de este municipio perteneciente al Consorcio Turístico Sierra Oeste, que se asocian a su extensión y a la rotunda belleza que posee y a la que es capaz de ofrecer desde sus privilegiados 1.420 metros de altitud.

Un poco de historia

Un total de ocho núcleos de población conforman el municipio: Las Herreras, La Hoya, Navalespino, La Paradilla, Robledondo, Santa María de la Alameda, Santa María Estación y El Pimpollar, muchos de los cuales conservan ejemplos de arquitectura serrana. Esta estructura recuerda el origen del municipio, conformado por un conjunto de aldeas ganaderas, atravesadas al norte por la Cañada Real Leonesa y al sur por la Vereda de la Cruz Verde.

Está documentado que Santa María perteneció al Sexmo de Casarrubios, que formaba parte a su vez de la Comunidad y Tierra de Segovia desde el siglo XII hasta que en 1833 pasó a integrar la provincia de Madrid.

La contribución de las canteras de mármol y de madera de la Cepeda a la construcción del Monasterio de El Escorial influyó de forma decisiva en su mejora económica en el siglo XVI y este hecho tuvo su reflejo, a su vez, en la materialización de uno de sus edificios más significativos: la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Alameda, de estilo gótico.

Bien entrado el siglo XVIII se produce la independencia de Robledo de Chavela y casi un siglo después, en 1863, el ferrocarril constituye un importante empuje económico, al tiempo que comienza a surgir un núcleo poblacional en torno a la estación.

Más Información

Festivales y Tradiciones

Robledondo, en febrero, vive uno de los Carnavales más singulares de la Sierra Oeste con la tradición de 'Los Máscaros', que ha sabido mantenerse contra viento y marea, sobre todo en las décadas del franquismo, cuando otros festejos carnavalescos fueron desapareciendo por no ser del gusto del régimen. La Semana Santa también tiene su referencia en este núcleo de Santa María de la Alameda, cuando se traslada al Cristo del Altar Mayor hasta una capilla lateral. En pleno verano, el 25 de julio, el barrio de la Estación celebran sus fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol, incluidos todos los ingredientes de música, juegos, verbenas y comidas populares, típicos de estos festejos locales. El 30 y 31 de agosto y el 1 de septiembre, por su parte, le toca el turno festivo a Robledondo, que en honor a San Ramón Nonnato organiza un despliegue de actividades religiosas y lúdicas. El 15 de agosto, son los vecinos del Pimpollar quienes se animan con el programa festivo de la Virgen de la Paloma y el 8 de septiembre le corresponden honores a la Virgen de la Alameda en Santa María, con el aliño de los festejos taurinos que completan la propuesta tradicional de actos religiosos, verbenas, bailes concursos y demás actividades.

De nuevo el 1 de noviembre Robledondo recupera protagonismo festivo en el Día de las Calaveras, en el que los niños colocan velas en calabazas huecas a las puertas de las casas, en un rito autóctono que no tiene ninguna conexión con el mundo anglosajón.

El municipio despide el año en el mes de diciembre con la matanza, que da ocasión para la reunión festiva en torno a la 'probadura' y 'la chicha' que se degustan el mismo día con familiares y amigos.

Patrimonio Cultural

A tenor de lo dicho, el itinerario cultural de Santa María de la Alameda tiene su referencia central en la iglesia parroquial, que consta de tres naves separadas por columnas toscanas. El templo puede visitarse los domingos, en la misa de las 12 del mediodía.

El Ayuntamiento, el antiguo lavadero y una serie de construcciones de arquitectura serrana completan la propuesta de la primera parte del recorrido. El edificio consistorial, construido a finales del siglo XIX, es de planta cuadrada, con mampostería de piedra, ventanas con recercos de piedra y un pórtico con dos columnas que resalta la fachada principal. 

Un segundo capítulo de la visita por los rincones más característicos del termino nos traslada a los otros núcleos, donde el carácter ganadero ha ido dejando su impronta a lo largo del tiempo en un conjunto de construcciones agropecuarias como potros de herrar, herrerías, pilones y pajares que aún perduran en Navalespino, Robledondo y Las Herreras, además de los hornos de cal ubicados en la Estación. Las edificaciones rurales son generalmente casas de una sola planta orientadas al sur para protegerse de las condiciones climatológicas adversas, construidas con materiales propios de la tierra.

No debe desaprovecharse la visita a Robledondo y disfrutar como corresponde de su antigua iglesia parroquial, dedicada a San Ramón Nonnato, recientemente restaurada. Aventurados por los diferentes núcleos, merece la pena ver el puente Recondo, en El Pimpollar.

Como testigos de los combates de la Guerra Civil el término conserva algunos fortines, así como las reconstrucciones del final de la contienda, centradas en la calle Regiones Devastadas, en pleno núcleo urbano.

Los años 60 del siglo XX, caracterizados por el signo del desarrollo económico en toda España, marcaron el cambio en la actividad fundamental del municipio, que pasó en ese tiempo a dedicarse con preferencia al sector servicios, abandonando las explotaciones de agricultura y ganadería en las que se había basado tradicionalmente la economía local.

Patrimonio Natural

Ser el municipio de la Comunidad de Madrid con mayor altitud sobre el nivel del mar le confiere a Santa María de la Alameda una de sus más espectaculares haberes medioambientales. El paisaje característico de la Sierra, dotado de fuertes pendientes que oscilan desde los 800 metros del valle del río Cofio a los 1.700 del Pico de Abantos, ofrecen perspectivas inéditas en otros lugares de la región. El mejor mirador natural desde el que se divisa una panorámica de la Sierra Oeste y Gredos es Navalespino, convertido con sus 1.438 metros en el punto de más altura de toda la región.

En contraste con las alturas del Cerro de las Cabezas, San Benito, La Cepeda o los Altos del Malagón encontramos las gargantas producidas por el encajonamiento  del río Aceña y sus afluentes, con cascadas como la del Hornillo, popularmente conocida como la Chorrera del Hornillo. El arroyo del Tobar y la presa del mismo nombre, que en su día abasteció a El Escorial, son una parte de la riqueza hídrica local, abundante también en bosques de robles y pinos, así como amplias extensiones de monte bajo.

Este panorama natural accidentado y diverso que ofrece la localidad es especialmente apropiado para la práctica de actividades al aire libre como el parapente, la pesca y otros deportes fluviales, además del senderismo o el cicloturismo. Hay para ello rutas establecidas de forma radial desde Santa María de la Alameda, Robledondo o la Estación y otra circular  que recorre todo el término municipal.

La micología constituye asimismo otra línea de actividad con variedad de especies para ser recogidas por los aficionados como los boletus, los níscalos o las setas de cardo. Su disfrute se prolonga ya en la mesa, para dotar a la oferta gastronómica de los matices más naturales para el paladar. Todo ello solo o en compañía de los asados, los guisos con patatas o las judías, así como los platos de caza, ingredientes propios e imprescindibles de la propuesta culinaria de Santa María de la Alameda.

Sitios de Interés

Ayuntamiento de Santa María de la Alameda

Construido en 1896, recientemente restaurado, es un edificio de planta cuadrada, con mampostería de piedra ordinaria.

Las ventanas están recercadas en piedra y tiene un pequeño pórtico en su fachada principal, con dos columnas de un diámetro acusado, que resalta su fachada.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Alameda

Dedicada a Nuestra Señora de la Alameda, es la edificación más importante, por su antigüedad; la iglesia de Santa María de la Alameda data de finales del siglo XVI y principios del XVII, de estilo gótico tardío. Se compone de cabecera ochavada con ventanas abocinadas y contrafuertes de sillería de granito. El cuerpo de la Iglesia se construye posteriormente, cuenta en su interior con columnas toscanas que dividen la iglesia en tres naves, al fondo el altar mayor y a su frente el coro, y la pila bautismal de la misma época. La espadaña, también de piedra, se compone de un cuerpo bajo y otro con dos huecos, para las campanas. El acceso principal se compone de porche dintelado con columnas toscanas. Destacar también su Retablo, de estilo neorrenacentista con añadidos neogóticos.

Antiguo lavadero

Antiguo lavadero de Santa María de la Alameda

Parroquia de San Ramón Nonnato

Situada en Robledondo. Construida en 1.904, aproximadamente, de planta rectangular, con cinco contrafuertes exteriores a cada lado, realizada en mampostería excepto la espadaña realizada con sillares de granito, consta de una sola nave. Fue destruida parcialmente durante la guerra Civil y restaurada a partir de 1.945. Ubicada en la Plaza de San Ramón Nonnato, cerca de las viviendas construidas por el Plan de Regiones Devastadas durante las décadas de 1.940-50. En este núcleo nos encontramos diferentes ejemplos de arquitectura agropecuaria y vivienda rural.

Iglesia de Santa María de la Alameda

Situada en el barrio de La Estación.

Estación de ferrocarril Santa María de la Alameda

Del siglo XIX , es la Estación histórico ferrocarril de Ávila y sus edificios auxiliares, aunque del proyecto inicial de la Estación sólo queda el edificio de viajeros y el muelle. Es un edificio de dos plantas con muros de mampostería e impostas, enmarcado de ventanas y esquinales de ladrillo visto, con la fachada hacia la vía y un mirador poligonal que soporta una terraza. Presenta elementos decorativos noemudéjares de finales del siglo XIX.

Potros de herrar

Era una herramienta de trabajo imprescindible en pueblos dedicados a la ganadería y la agricultura, de uso comunal: el "Potro de Herrar" se compone de cuatro grandes pilares de granito formando un rectángulo, en uno de cuyos extremos se colocaba el yugo y a ambos lados, palos y cinchas con las que se ataba el animal. La función del potro era la de encajonar a los animales para realizar diversas operaciones como un herraje, la cura de una herida, afilado de astas u otras, a vacas, bueyes y a otros animales de labor como mulos, asnos y caballos.

Puente Recondo

Situado fuera del casco urbano, cerca de la urbanización El Pimpollar. Es un importante viaducto que salva una altura de 50 metros mediante siete ojos separados por grandes pilastras de piedra. Se compone de un arco repetible con orden clásico, zócalo de sillares almohadillados, fuste con imposta y sobre ella, los arcos con dovelas, también de piedra labrada.

Consorcio Sierra Oeste de Madrid

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