Villamantilla

La localidad, que nunca se ha amedrentado por el diminutivo de su topónimo, constituye en la actualidad una realidad próspera y con proyección de futuro, en la que se conjugan con naturalidad su pasado noble, su presente de progreso, así como una destacada riqueza monumental ubicada en un paisaje en el que cobra merecido protagonismo las Cárcavas del río Perales.

Un poco de historia

Si nos dejásemos guiar por la cronología, la primera parada obligada en este municipio de la Sierra Oeste estaría destinada a ver los vestigios que hablan de su pasado romano y visigodo, aunque en relación a sus orígenes no puede obviarse el recorrido por sus prados y pastos que nos revelan la dedicación pastoril de sus ancestros. No hay, por tanto, unanimidad a la hora de datar el nacimiento del municipio, aunque puede decirse con cierta seguridad que surgió como tal antes del siglo XII, siendo más tarde repoblado por la Comunidad y Tierra de Segovia, perteneciendo al Sexmo de Casarrubios. No debemos obviar en este apartado la versión que habla de los principios del núcleo como consecuencia del traslado desde Villamanta de un grupo de vecinos que estaban en desacuerdo con los impuestos. 

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Festivales y Tradiciones

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Villamantilla es una de las localidades incluidas en el Consorcio Turístico Sierra Oeste que han cuidado con más mimo sus tradiciones populares, aunque algunas de ellas como la del  Pelele hayan sucumbido a la presión de la modernidad. El año, en lo que a fiestas concierne, comienza animado con la celebración de la fiesta del Paje Mayor el día 5 de enero, seguida de la Cabalgata, una combinación llena de encanto entre la sencillez y la brillantez de este tipo de desfiles navideños.

El 2 de febrero se celebra la Fiesta de las Candelas, que incluye la procesión de la Virgen del Rosario y avanzando el mes los vecinos se suman al jolgorio con las actividades carnavalescas que giran en torno a la celebración de una boda ficticia en la que todos tienen asignados sus papeles. Las mujeres y los dulces forman un todo festivo el primer domingo de marzo, el día de Santa Perpetua, cuando las vecinas más veteranas elaboran tortas, rosquillas y perrunillas para deleite de todos los asistentes.

Semana Santa tiene en Villamantilla su propia versión religioso-festiva el sábado de gloria, cuando los quintos preparan la corta y puesta del 'Mayo' en la plaza y el domingo de Resurrección con la "Suelta de golondrinas" por parte de los niños, tras la recolección el día anterior de estas aves.

Mayo cumple tradición en el municipio con la procesión de San Isidro, mientras el 8 de septiembretiene lugar una peregrinación nocturna a pie hasta la ermita de la Virgen de la Poveda, en Villa del Prado. El día 29 del mismo mes se celebran por todo lo alto las fiestas patronales de San Miguel, en cuyo programa destacan los encierros y las tradicionales rondallas, con las jotas y seguidillas típicas que logran cada año atraer a muchos visitantes.

El último día del año tiene lugar la Fiesta del Niño, en la que los quintos de nuevo aparecen en primera línea al organizar la corta de leña y la comida popular posterior a base de chorizos, sardinas y arenques, acompañados de vino y cerveza. La despedida de este 31 de diciembre consiste en la quema del carro en la plaza del pueblo.

Patrimonio Cultural

El hito monumental más destacado en el que es recomendable detenerse para conocer más a fondo el devenir histórico de Villamantilla es la iglesia de San Miguel, erigida en 1525. Su reciente restauración ha permitido descubrir una nueva entrada bajo la espadaña, así como un hueco en el campanario, donde se ha ubicado una nueva campana, elementos que junto al ladrillo visto surgido tras  eliminar el encalado de sus paredes han ayudado a tener testimonio más fidedigno de la estructura originaria del templo. Un retablo del siglo XVIII y los restos de un fresco del XVI descubiertos tras el altar y que esperan ser restaurados conforman sólo una parte de los atractivos de la iglesia, que se completan con el presbiterio y la cripta de la familia Monsalves y elementos como el escudo o la alfombra elaborada de forma artesanal por las vecinas del municipio.

La ermita de San Antonio cierra el capítulo de monumentos religiosos de Villamantilla, localidad que dispone, ya en el ámbito de los haberes arquitectónicos tradicionales, de varias cuevas-bodega en fincas de propiedad particular.

El paseo por las edificiaciones de carácter civil nos lleva hasta la plaza de la Constitución con algunas viviendas tradicionales y la Casa Consistorial, construida a mediados del siglo XIX. La yedra y los rosales trepadores embellecen la Casa Roja, una antigua construcción situada en la calle Antonio Rofazza y que puede verse desde la plaza. Esta vivienda, junto a la blasonada de la calle Barrio Alto, y la que se encuentra en la Casa de los Calderos de la plaza son los vestigios más característicos de ese tiempo en el que varias familias nobles asentaron sus reales en Villamantilla.

Fuentes como la de piedra de granito, el antiguo lavadero o las ruinas del molino de agua nos sirven de transición en el tramo que nos conduce a la descripción del paisaje de la localidad del Oeste madrileño.

Patrimonio Natural

Las lomas son los elementos más genuinos del perfil paisajístico  de Villamantilla para después, al bajar la vista, encontrar la peculiar morfología de las Cárcavas del río Perales, que recorre también los términos de municipios vecinos. La vegetación abundante del río, así como la presencia de varios arroyos contribuye a dibujar los contornos naturales del municipio. Espacios como El Bosque, Las Mercadas y Las Paradillas, con sus apretados encinares, además de los matorrales y pastizales, enriquecen el recuento medioambiental de la población, al que hay que añadir los abundantes cultivos de secano.

La especial protección de la ZEPA en la que está incluida la localidad revela la importante presencia de algunas especies de rapaces, buitres y perdices, así como otras asociadas como los jabalíes, zorros o conejos, que llenan de vida y belleza los alrededores del municipio.

El espacio de ocio por excelencia en el que la presencia de pinos piñoneros invita a levantar la mirada del visitante es el Parque Forestal Los Seriales, donde los más pequeños pueden disfrutar de la diversión y el contacto con la naturaleza. Y si de subir se trata y no perderse una perspectiva espectacular del Oeste madrileño hay que aventurarse al Cerro Mesino, en el límite con la localidad de Villanueva de Perales. 

Sitios de Interés

Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel

La Iglesia Parroquial del siglo XVI presenta un inmejorable aspecto una vez finalizadas las recientes labores de restauración, que han dejado al descubierto una antigua entrada bajo la espadaña y un nuevo hueco en el campanario, donde se ha colocado una quinta campana. Además, los antiguos muros revocados de blanco y la espadaña de ladrillo encalado, han dado paso al ladrillo visto, recuperándose su imagen original. No tiene retablo actualmente. Posee retablo del siglo XVIII, y tras el altar se han encontrado restos de un fresco del siglo XVI que se hallaban ocultos bajo el yeso, en el que se ven dos personajes secundarios mirando hacia el motivo central que desgraciadamente, desapareció al hacer una hornacina para colocar la imagen de algún santo, con lo que se desconoce el significado de la composición, aunque esta prevista su restauración. También en el presbiterio de la Iglesia tenían derechos los señores de Villamantilla, y en el mismo lugar existe la cripta, propiedad de los Monsalves y depósito de los cuerpos de esta noble familia desde el año 1.662 al 1.831. Por último, en la Iglesia podemos disfrutar de las alfombras que han sido elaboradas artesanalmente por las mujeres del pueblo, al igual que el Escudo del Ayuntamiento.

Ermita de San Antonio

Situada en la calle Yagüe, del siglo XIX. Presenta muros de piedra y cubierta de teja, así como una pequeña espadaña con una campana. Recientemente ha sido rehabilitada.

Casas blasonadas

Construcciones emblemáticas que recuerdan el pasado nobiliario de este municipio.

En la Calle del Barrio Bajo se encuentra uno de los tres escudos pertenecientes al linaje del Marqués de Villamantilla de Perales. En concreto, bajo este escudo se encuentra una inscripción que dice  “estas armas son de Alonso de Vargas”, y hace referencia al enlace matrimonial entre dos de las familias más importantes de Villamantilla en aquella época, entre los Laras y los Monsalves y entre los López de Zarate Vargas Pimentel y los Morales Medrano Villamayor.

Se conserva también uno de los escudos heráldicos en la Plaza de España, antes denominada “Casa de los Calderos del Rey”.Ambos escudos indican el mismo linaje.Aunque sin duda es la casona de burguesía rural en la calle Antonino Rofazza del siglo XIX el testimonio más claro de un pasado nobiliario, conocida como la Casa del Señor. Nos sorprende con el Escudo Nobiliario de la familia Monsalve, labrado en alabastro yesoso, al lado del cual encontramos un interesante balcón de forja. La cubierta es de teja curva, y destaca la impresionante puerta de acceso con dos hojas claveteadas.

Los cuerpos de esta noble familia descansaron en Villamantilla, muy cerca del que fue su hogar, concretamente en la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, que data del siglo XVI, donde se encuentra la cripta propiedad de los Monsalves.

Puente de hierro

Actualmente en desuso, realizado con perfiles roblonados y del siglo XX.

Cuevas-bodega

De propiedad particular.. Su estructura es un corredor central rectilíneo de sección más o menos parabólica y sin ningún tipo de refuerzo en sus paredes gracias a un sencillo sistema de ventilación consistente en un respiradero situado al fondo de la cueva. Mediante el corredor se accede a una serie de cámaras ovaladas donde se colocan las cubas o tinajas en las cuales se guardaba el vino. Están excavadas en la ladera junto al arroyo de San Antonio, donde se cosechaba el vino en otras épocas. También existen cuevas-bodega en muchas de las casas antiguas, que eran utilizadas para mantener frescos los alimentos.

Casa Roja

Desde la Plaza se contempla la Casa Roja, construida con antelación a 1950 y ubicada en las conocidas por los vecinos como cuatro calles. Se trata de una antigua construcción que destaca por estar rodeada todo su contorno de hiedra y rosales trepadores, que contrasta con su color.

Consorcio Sierra Oeste de Madrid

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